miércoles, 1 de agosto de 2012

Sobre la represión de la huelga portuaria y la política de la izquierda hacia los cuerpos represivos


Por David Torres

Hace ya varias semanas los trabajadores portuarios de Limón llevaron a cabo una huelga que incluyó la paralización y toma de los muelles,  generando una importante resonancia en la provincia, mostrada en los numerosos bloqueos y barricadas que grupos de jóvenes y pobladores realizaron en distintos puntos.

Transcurrido apenas un día de lucha, en el marco de un gran operativo, más de 500 policías encabezados por la DIS tomaron los muelles y se encargaron de reprimir las protestas de los siguientes días, tal como ocurrió en la comunidad Pocora; en donde los vecinos se habían levantado en contra del aumento de más de 50% en sus tarifas del agua.

Con estos hechos, la represión se llevó a cabo a nueva escala, planteando un peligroso precedente ante acciones como las tomas  y los bloqueos; por lo cual creemos que más allá de la política conciliadora de la burocracia de SINTRAJAP que entregó la lucha (apenas un día después de la ocupación de los muelles), la huelga de los trabajadores portuarios plantea la necesidad de reflexionar sobre la represión y la política planteada desde los grupos que se reivindican de la izquierda trotskista, concretamente el PT que dirige la FEUCR  y el PRT que tiene presencia en la dirección del SINDEU.

Algunos aspectos tácticos…

A casi una semana de iniciada la huelga, desde la FEUCR se convocó a una reunión para coordinar acciones de solidaridad con la lucha en los muelles; lo que si bien fue algo bastante positivo en sí mismo, terminó siendo limitado ya que no resultó en acuerdos que rompieran con la dinámica de pasividad e indiferencia en la principal Universidad del país ante la represión perpetrada por el gobierno en Limón.

Desde la LRS propusimos iniciar una convocatoria a lo interno de la universidad que fuera sostenida en primer lugar por la FEUCR en conjunto con el SINDEU con el objetivo de movilizar compañeros a Limón como forma de solidaridad ante la creciente represión. Lo que llama la atención es que más allá de los aspectos logísticos o tácticos que puedan discutirse, se generó una abierta negativa de parte de algunos miembros de la dirección del PT (que se hicieron presentes en el local de la Federación) y un abierto silencio en los militantes del PRT presentes, aun teniendo ya  varios días de iniciada la represión y sin la certeza de que fuera a cerrarse la lucha ya que más bien tendían a multiplicarse las acciones callejeras.

Más allá de que una pequeña delegación de “dirigentes” viajara a Limón días antes de esta reunión para dar un apoyo “simbólico”, o más allá de que varios militantes participaran de un piquete en solidaridad con la lucha en el Caribe, ninguno de estos grupos aprovechó de forma mínima sus posiciones en los aparatos mencionados para impulsar un gran despliegue (convocatoria, propaganda, etc.) en solidaridad con los trabajadores muelleros, que sirviera para evidenciar y denunciar la represión y el fortalecimiento de los cuerpos represivos que ha venido impulsando el gobierno desde hace meses.

Ni siquiera en los comunicados que circularon[1] se hace una condena expresa de la policía o se menciona una palabra sobre el rol que cumple dentro de la institucionalidad burguesa, y esto creemos no es ningún descuido u olvido casual. 

… derivados de una concepción estratégica

La indiferencia sobre este tema creemos que responde a una concepción estratégica de ambos grupos acerca de lo que realmente representan los cuerpos represivos; posiciones que posiblemente las respectivas direcciones ocultan o evaden discutir seriamente con compañeros honestos que militan en estas organizaciones. Este procedimiento, creemos que lo hacen porque a pesar de hablar en nombre del trotskismo, las posiciones de estos grupos respecto a la policía, poco o nada tienen que ver con el propio Trotsky.

Hace ya varios meses discutíamos con el PRT acerca de su peligrosa política de buscar “construirse” en el plano sindical dentro de la policía, como si de un sector de trabajadores se tratara y llegando al extremo de introducir policías en reuniones del movimiento obrero y popular[2]. Esta orientación los ha llevado a impulsar el SIPO, sindicato que agrupan dentro de la “clasista” CGT, y desde el cual se clama por mejores “condiciones de trabajo” para los “compañeros” represores, lo cual perfectamente puede abarcar desde armas y equipo para la represión, hasta campos de entrenamiento y capacitación profesionalizada, como la que hoy recibe la policía por parte de los carabineros chilenos, hijos de la dictadura de Pinochet y piezas clave en la represión de la gran lucha estudiantil del año pasado.
Sin embargo hay que reconocer que la orientación del PRT es consecuente con la de la corriente internacional de la cual son simpatizantes: la LIT; cuyo principal grupo (el PSTU de Brasil) impulsa dentro de CONLUTAS la convivencia de trabajadores con los mismos policías que hoy realizan prácticamente un genocidio de la juventud negra en las favelas brasileñas bajo el amparo de la ya harto conocida política de “lucha contra el narcotráfico”.

De hecho en los primeros meses del año en Brasil el PSTU acompañó las “huelgas” policiales de Bahía y Río de Janeiro, en la que el mismo cuerpo policial que había reprimido la ocupación de Pinheirinho salía a exigir aumentos salariales.  Contra esta política reaccionaria polemizaban hace pocos meses nuestros compañeros de la LER-QI de Brasil[3], retomando la caracterización marxista sobre el carácter de la policía y los cuerpos represivos, una  institución cuya función no es otra que reprimir a la clase trabajadora en aras de defender la propiedad privada de la burguesía y su régimen.

El PT precisamente es la sección reconocida por la LIT en el país, de lo cual puede deducirse por qué evitan denunciar el carácter de la policía dentro del régimen burgués aunque sea de paso, al tiempo que eluden enfrentar  consecuentemente a los represores en situaciones como la de Limón (organizando grandes campañas en las universidades por ejemplo), pues esto implicaría entrar en choque con los “trabajadores” que su corriente internacional acuerpa y defiende en los hechos, partiendo de una concepción completamente alejada de las lecciones transmitidas por Trotsky,  luego de años de luchas desde las trincheras del marxismo revolucionario.


Una discusión que no se puede dejar pasar ante el creciente endurecimiento represivo del régimen

No se trata de discutir sobre la represión del gobierno en Limón como un hecho aislado, sino en el marco de una política de fortalecimiento de la policía y los cuerpos represivos,  sostenida por parte del gobierno desde hace meses, y que ha tenido su expresión también en la represión sufrida por los campesinos pobres de Medio Queso o los mismos vendedores ambulantes a manos de Johnny Araya en San José; pero que más allá del escenario nacional es parte de una orientación preventiva de los distintos gobiernos y empresarios a nivel mundial ante la posibilidad de un ascenso de la lucha de clases.

Las nuevas leyes represivas impulsadas por Chinchilla y su gabinete que amenazan libertades básicas elementales, apuntan a un endurecimiento creciente del régimen precisamente cuando los planes de ajuste y los recortes presupuestarios por los que claman los empresarios para el sector público se combinan con los anuncios de desaceleración de la economía al calor de la crisis capitalista mundial, de los que ya se desprenden nuevas amenazas de despidos y medidas antiobreras sobre los trabajadores del sector privado.

De esto deriva la necesidad que quienes nos reivindicamos trotskistas sostengamos una política consecuente anclada en los principios más básicos del marxismo y su caracterización del régimen burgués y sus instituciones partiendo de la experiencia histórica; que comience por denunciar la política represiva del gobierno y ponga todos los recursos a su alcance en la defensa de las luchas obreras y populares que muy posiblemente comiencen a desarrollarse en el próximo período.

Invitamos a los compañeros de ambas organizaciones a reflexionar en ese sentido.


[1] En el caso del PRT, ni siquiera publicó una posición propia al respecto sino que se limitó a reproducir un comunicado de la CGT en el que la única denuncia explícita era la de la “actitud antidemocrática del gobierno”, atenuando incluso el papel de la policía “en la capital” por acostumbrar dar aviso antes de desalojar manifestantes (¡!). Como si esto modificara el rol de reprimir cualquier lucha que atente contra los intereses capitalistas.

[2] Brenes, Bryan, “Una polémica necesaria con el PRT sobre la policía y los cuerpos represivos”, ECR Nº17, Octubre del 2010.

[3] Ventura, Leandro, “Debate con la izquierda y el PSTU (LIT) a propósito de las huelgas policiales”, en www.ft-ci.org